Todos nacemos con un fin en este mundo. Algunos están claros cual es el suyo y viven la vida que creen merecer. Otros nos perdimos en el camino porque algo nos pasó. Fuera un accidente, una relación que fracaso, un empleo del que nos cancelaron, un embarazo a destiempo, una carrera que no resulto ser lo que esperabas.

Talvez no pasó nada pero veías para ti un futuro más promisorio y hoy no es nada de lo que esperabas. Talvez tenías una idea del amor que no es parecida en nada a lo que estás viviendo hoy en tu vida y haz perdido esa pasión por tu trabajo, por tu pareja, por tu vida…… la buena noticia es que se puede recuperar.

Sea lo que fuera que te saco de ruta, hoy tienes la oportunidad de descubrir que te impide avanzar y superarlo.

Mira a tu alrededor. Conoces o has escuchado hablar de alguien que le paso algo terrible. Una Louise Hay, quien narra al final de sus empoderantes libros como su vida cambio cuando fue violada por unos desaprensivos y como esto no la detuvo de lograr superarse. Pero sabemos de otra chica que le paso algo similar y aun cuando lo cuenta siente el dolor y revive toda la experiencia como si recién la hubiera experimentado, cuando ya paso bastante tiempo. Que diferencias ves entre ambas mujeres? Ambas fueron forzadas, ambas les paso algo terriblemente doloroso física y emocionalmente. La diferencia que hace la diferencia, es el significado que cada una le dio a su terrible experiencia. Para una la vida comenzó a partir de lo que le paso. Para la otra, la vida se detuvo por lo que le paso.

¿Qué significado le das a lo que te está ocurriendo? Que preguntas te haces a ti misma que más que permitirte avanzar, te mantiene congelada en el tiempo, aun a sabiendas de las consecuencias que esto está degenerando en la calidad de tu vida y emociones. ¿Sabías que cambiando la pregunta que te haces cambias la forma en que reaccionas a ellas?

Qué pasaría si frente a una situación inesperada, dolorosa, molestosa en vez de preguntarte: “¿Y porque a mí?” o “Siempre me pasa lo mismo”, “otra vez yo”, entre otras frases conocidas, que pasaría si te dijeras: “Que no estoy aprendiendo de estas situaciones” o  ´Que tengo que aprender de esto que paso”, o “Que tengo que agradecer de esta experiencia”, entre otras alternativas….. La esencia es que te des la oportunidad de mirar con otra cara la misma experiencia, para que esta no haga más daño del que ya causo.

Porque cuando no superamos las experiencias dolorosas, nos vamos perdiendo a nosotros mismos, vamos perdiéndole el sabor a la vida, dejamos de vivir y sobrevivimos y esa pasión que nos movía, se duerme.  Pero esto solo dormida y está dentro de ti.

¿Quién eras antes de que eso te pasara? ¿Qué te gustaba hacer, que crees que ya no puedes? ¿Qué estás haciendo que no quieres hacer y sigues en eso por el beneficio de otros? ¿Y que pasa contigo, acaso tú no eres importante? Acaso no mereces que sientas esa penita por ti? ¿Y si a ti no te dueles, porque le dolerías a otros?

Vuelva a casa, supera tu historia, suena con una historia diferente, una con un final que se parezca a la verdadera tú, ten fe, date el permiso de soñar, la vida puede ser maravillosa solo cambiando tu perspectiva.

Inspírate! Transforma.